Parte I · Doctrinas de Fe BautistasXII. La Iglesia Verdadera
Creemos que una iglesia verdadera de Cristo es:
- Una congregación de creyentes en Él, bautizados después de una profesión de fe. Hechos 2:41–42; Apocalipsis 1:4; 22:16.
- Unida en las doctrinas del evangelio, comprometida en mantener las ordenanzas conforme a las Escrituras. Hechos 14:22–23; Efesios 4:5, 13; Hechos 20:6–7.
- Reconoce a Cristo como la única cabeza, tomando la Biblia como su única regla de fe y práctica. Mateo 28:20; Colosenses 1:18–19; 2:8–10; 1 Corintios 11:23–24.
- Sus oficiales bíblicos son pastor u obispo y diáconos. Filipenses 1:1; Hechos 6:3–6; 14:23.
Parte II¿Qué es la iglesia?
El término “iglesia” es un término que usamos muy comúnmente. Sin embargo, debemos entender cuáles son los diferentes usos y cuál es el uso que se le da en la Biblia.
El término se suele usar de las siguientes formas:
Estructura arquitectónica
Cuerpo particular de creyentes
Una institución
Una denominación
Cabe señalar que se usa en muchos contextos seculares en nuestra vida cotidiana, y es importante tener claridad sobre el uso en su contexto, ya que incluso el gobierno habla de la iglesia en un contexto legal.
Millard Erickson, Teología Sistemática
Históricamente, la iglesia se consideró como algo separado del mundo, que se opone a lo que el mundo quiere definir como bueno o malo, y que está destinada a cambiar el mundo. La iglesia posee el evangelio y es el medio sobrenatural por medio del cual las personas lo escuchan.
Parte IIILa definición filológico-bíblica de iglesia
La filología es la ciencia que estudia la cultura, la historia y la literatura de un pueblo a través de sus textos escritos.
En el Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento se usa la palabra ἐκκλησὶα (ekklesía), que quiere decir “que pertenece al Señor”. Etimológicamente, la palabra está compuesta por dos partes:
Ek
Un prefijo que significa “fuera de”.
Kaleo
Un verbo que significa “llamar”.
Literalmente
“Los llamados fuera”, o convocados de sus hogares a un espacio público.
Aunque esta es una palabra común, sus apariciones están distribuidas de manera desigual a lo largo del Nuevo Testamento. Los únicos ejemplos en los evangelios los encontramos en Mateo 16:18 y 18:17, que están, en cierta manera, en debate. No aparece en 2 Timoteo, Tito, 1 o 2 Pedro, 1 o 2 Juan, ni en Judas. No tiene mucha importancia que no aparezca en 1 y 2 Juan, porque la encontramos en 3 Juan; en Timoteo y Tito, porque la encontramos en 1 Timoteo; y en Judas, porque el libro es muy breve. Sin embargo, es más sorprendente su ausencia en las cartas de Pedro.
El significado del concepto en el Nuevo Testamento se debe observar en el marco de dos contextos: el griego clásico y el del Antiguo Testamento. En el griego clásico, la palabra ekklesía se encuentra ya en los tiempos de Heródoto, Tucídides, Jenofonte, Platón y Eurípides (siglo quinto antes de Cristo en adelante). Hace referencia a la asamblea de ciudadanos de una polis (ciudad). Tales asambleas se reunían a intervalos frecuentes de tiempo, unas cuarenta veces al año en el caso de Atenas. En el sentido secular de la palabra, por tanto, ekklesía se refería sencillamente a una reunión o asamblea de personas (Hechos 19:32).
En el Antiguo Testamento
En él encontramos dos términos hebreos, קָהָל (qahal) y עֵדָה (‘edah). El primer término, quizá derivado de la palabra para voz, hace referencia a convocar a una asamblea y al acto de reunirse en asamblea. No es tanto una especificación de los miembros de una asamblea como una indicación del hecho de reunirse. A veces se añade un significado religioso a la palabra.
El otro término hebreo importante para nosotros es עֵדָה (‘edah). Aparece especialmente en el Pentateuco; más de la mitad de sus apariciones están en el libro de Números. Hace referencia a la gente, particularmente a la que se reúne ante la tienda del Tabernáculo. Que el término aparezca por primera vez en Éxodo 12:3 sugiere que la “congregación” de Israel se formó con el mandamiento de celebrar la Pascua y abandonar Egipto.
En la Septuaginta
La Septuaginta (también conocida como la LXX) es una traducción de la Biblia hebrea al idioma griego. El nombre “Septuaginta” viene de la palabra latina que significa setenta. La tradición sostiene que setenta (o setenta y dos) eruditos judíos fueron los traductores encargados de la obra. La Septuaginta se tradujo en los siglos III y II a.C. en Alejandría, Egipto. Puesto que Israel estuvo bajo la autoridad de Grecia durante varios siglos, el idioma griego se hizo cada vez más común; en los siglos II y I a.C., la mayoría de la gente de Israel hablaba griego como su idioma principal. Por eso se hizo el esfuerzo de traducir la Biblia hebrea al griego, para que aquellos que no entendían el hebreo pudieran tener las Escrituras en un idioma que pudieran comprender. La Septuaginta representa el primer gran esfuerzo por traducir un texto religioso importante de un idioma a otro.
Cuando observamos las palabras griegas utilizadas en la Septuaginta para traducir estos términos hebreos, encontramos que ekklesía a menudo se utiliza para traducir qahal, pero nunca ‘edah. Este segundo término se suele traducir por συναγωγή (synagōgē), palabra que en ocasiones también traduce ekklesía. La Septuaginta es, por tanto, nuestra principal fuente para entender el concepto de iglesia del Nuevo Testamento.
Definición
Deberíamos señalar que la congregación individual, o del grupo de creyentes en un lugar específico, nunca se considera solo como parte o componente de la iglesia en su totalidad. La iglesia no es una suma o un compuesto de grupos locales individuales. Más bien, el todo se encuentra en cada lugar.
Karl Schmidt
Parte IVImágenes bíblicas de la iglesia
Las cualidades o características que están presentes en la verdadera iglesia, que también se conocen como “marcas de la iglesia”, son:
El pueblo de Dios
16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
2 Corintios 6:16En el Antiguo Testamento, Dios no adopta como propia a una nación existente, sino que realmente creó un pueblo para Sí mismo. Escogió a Abraham y, después, a través de él, creó al pueblo de Israel. En el Nuevo Testamento, este concepto de que Dios escoge a un pueblo se amplía para incluir tanto a judíos como a gentiles dentro de la iglesia.
En el Antiguo Testamento se identifica a Israel como el pueblo de Dios.
Caiga sobre ellos temblor y espanto; a la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra, hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste.
Éxodo 15:16Otras alusiones a Israel como el pueblo de Dios son Números 14:8; Deuteronomio 32:9–10; Isaías 62:4; Jeremías 12:7–10; y Oseas 1:9–10, 2:23.
En Romanos, Pablo aplica las declaraciones que aparecen en Oseas sobre que Dios incluye tanto a judíos como a gentiles:
19 Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? Porque ¿quién ha resistido a su voluntad? 20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así? 21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? 22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 23 y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que Él preparó de antemano para gloria, 24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no solo de los judíos, sino también de los gentiles? 25 Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada.
26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente.
Romanos 9:19–26En el Antiguo Testamento, la circuncisión era la prueba de que se pertenecía a Dios. Era el signo externo del pacto que los convertía en pueblo de Dios: un signo subjetivo del pacto que era aplicado individualmente a cada persona, mientras que el arca del pacto servía como signo objetivo para todo el grupo.
En lugar de la circuncisión externa de la carne que encontramos en la administración del pacto antiguo, en el nuevo pacto nos encontramos con la circuncisión interna del corazón.
Mientras que en el Antiguo Testamento, o con el antiguo pacto, el pueblo de Dios había sido la nación de Israel, en el Nuevo Testamento la inclusión en el pueblo de Dios no se basaba en la identidad nacional: